
Curiosa la afición que el Gobierno y el PSOE practican en todo momento, hasta hace cuatro años la MENTIRA era algo impropio del talante, o eso nos hacían creer, pero desde aquel entonces muchas cosas han cambiado. En estos días un buen progre debe saber mentir, y hacerlo con asiduidad, debe saber ocultar la verdad una y otra vez para posteriormente reconocer que se ha mentido y continuar su día a día sin ningún tipo de rubor.
Otra de las grandes aficiones del gobierno es la MANIPULACIÓN, suerte practicada desde antaño y que tan buenos resultados ha traído al socialismo, afición que praticada de manera conjunta con la MENTIRA construyen un arma de destrucción masiva electoral.
En el PSOE son unos maestros en estas "artes", y son muchos los ejemplos que tenemos a dia de hoy, pero lejos de rectificar sus acciones nuestro gobierno las incrementa de manera exponencial y siguen llenando el saco del esperpento.
Nuestra "elegante" vicepresidenta no se podía quedar atrás, sabia que personajes como Pepiño se estaban aplicando mucho en eso de la mentira y la manipulación, y si no se ponía las pilas peligraría su puesto, por tanto se ha lanzado de lleno a la practica.
Por un lado desmiente el desmentido de la mentira de ZP, a ver si nos aclaramos, después de la T4, no se habló con ETA, luego ZP reconoce que si hablaron y ahora ella, la vicepresi, vuelve a decir que no hablaron, ciertamente muy curioso, es la mentira de la mentira.
Por otro lado, para hacer mas méritos, se presenta a las elecciones por Valencia,
y para ello se empadrona en la ciudad, diciendo que vive en una casa deshabitada en la cual obviamente no vive y a la que ni si quiera va cuando hace campaña en Valencia, y obviamente lo niega, negación que pronto afirmara puesto que ya han demostrado la mentira.
No se si queda claro el asunto, porque es un poco confuso, pero la situación es la siguiente, los miembros del PSOE y del Gobierno han hecho de la mentira un arte y ya mienten sobre mentiras para posteriormente convertirlas en verdades mentirosas, como para creerse algo que provenga de las grandes mentes progresistas.